29 de septiembre de 2009

Me mudo de piso

Después de casi dos años viviendo en un cuarto sin ascensor ni calefacción ni aire acondicionado -cómo se pasa el frío y el calor uffff- ni lavavajillas, ni secadora. Ni muchas cosas más. Y sí con vecinos marujones, chismorreros y, porqué no decirlo bastante, metomentodo. Nos mudamos de piso y de ciudad. Mejor dicho a una urbanización más cerca de Alicante (a 10 minutos exactamente)
Sí, hemos dado el paso, nos vamos a un piso con todo lo que le falta al otro y con más cosas como garaje, trastero y, además, piscina (como echo de menos darme un chapuzón). En fin, una mayor calidad de vida, por el mismo precio. Sin tener que aguantar gritos para llamar a gente (digo yo ¿no saben que ya se inventó el timbre?), discusiones, peleas de los vecinos ni tener que escuchar música a deshoras.
La tan nombrada crisis, y el consiguiente estancamiento de las ventas de inmuebles, ahora "obliga" a bastantes propietarios a ingeniárselas para poder ir pagando la astronómica cuota de la tan ansiada -en su día- hipoteca, así puedes encontrar (buscando bien y sin prisas) pisos en alquiler de mayor calidad a precios iguales que muchos de treinta años con más humedades y malas olores que las cloacas.
Y es que ahora recuerdo esas frases de toda la gente cercana que nos decía (a mi pareja y a mí): "¿Os vaís de alquiler? Estáis locas, eso es tirar el dinero" "con el alquiler, le daís a ganar a otro" "comprando siempre será vuestra casa" La que más gracia me hace ahora es la última, que le digan a la gente que no paga la cuota hipotecaria de quién es la casa de él o del banco, no te jode. Y, seguro, que en muchos de los casos que vemos en televisión el problema no es la hipoteca sino todos los préstamos personales y créditos de mil tiendas para pagar cosas que no podían permitirse creando una vida irreal con dinero irreal.
En nuestro caso tenemos 24 años y una vida muy larga. Lo que hemos sacado en claro con está crisis es: que se duerme mucho mejor sin deudas y tomándose las cosas con calma: ahorrando poco a poco para conseguir lo que quieres.

Espero que nunca se me olvide está moraleja.